IDEAUS-CONICET

Investigadores asociados al IDEAus-CONICET integran el equipo que descubrió restos únicos de rinocerontes de 200.000 años en España

Los investigadores chubutenses Leandro Zilio y Heidi Hammond son los únicos sudamericanos que participaron del hallazgo realizado en la Cova de les Teixoneres, Barcelona, en el marco de una investigación internacional.


Detalle de los trabajos de excavación de los restos de Stephanorhinus hemitoechus localizados en el yacimiento de la Cova de les Teixoneres.
Selección de puntas de lanza recuperadas durante la campaña de excavación en el yacimiento de la Cova de les Teixoneres. De izquierda a derecha: una punta de sílex de hace 40.000 años, una punta lítica de hace 200.000 años y una punta elaborada sobre hueso largo, también de hace 200.000 años
Heidi Hammond y Leandro Zilio
Detalle de la mandíbula de un ejemplar de Stephanorhinus hemitoechus recuperada en el yacimiento de la Cova de les Teixoneres

Una campaña de excavación desarrollada en la Cova de les Teixoneres (Moià, Barcelona), liderada por la Universitat Rovira i Virgili y el IPHES-CERCA, ha arrojado un hallazgo de relevancia internacional: la recuperación de dos esqueletos prácticamente completos de Stephanorhinus hemitoechus, conocido como rinoceronte estepario. El descubrimiento, datado en 200.000 años de antigüedad, cobra especial importancia al encontrarse en asociación directa con evidencias de industria lítica neandertal. A pesar de su antigüedad, los huesos presentan un extraordinario grado de conservación.

En este proyecto de alcance global, que integra a científicos de diversos países de Europa y Asia, participan también dos investigadores chubutenses del CONICET asociados al Instituto de Diversidad y Evolución Austral (IDEAus-CONICET) y a la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco. Se trata de Leandro Zilio y Heidi Hammond, quienes integran el equipo desde el 2010 como especialistas en arqueofauna y tafonomía ósea (rama de la paleontología y la arqueología que estudia los procesos de fosilización y formación de yacimientos).

“Hace dos años venimos excavando un sector central de la cueva de Teixoneres y lo que pudimos observar este año son dos rinocerontes esteparios prácticamente completos, lo cual es novedoso y tiene un gran valor informativo para esta especie. Además, el contexto del descubrimiento tiene evidencias de industria lítica, es decir, de artefactos líticos de neandertales”, comentan los investigadores del CONICET que también llevan en su haber varias investigaciones en diferentes lugares de la provincia de Chubut.

En efecto, la mencionada cueva presenta indicios de ocupación neandertal, de un “hogar”, asociados a restos de animales consumidos y a algunas herramientas de hace 36.000 años, momento en que desapareció la especie. La industria lítica que se ha encontrado en esta excavación es muy parecida a la hallada anteriormente en estratos inferiores; esto significa, según los investigadores, que los neandertales fueron capaces de adaptarse a los distintos escenarios climáticos de la Prehistoria sin modificar sustancialmente su su forma de fabricar herramientas.

“También hemos hallado otras partes esqueléticas de un oso de las cavernas, de caballos y otra fauna extinta del cuaternario, toda con cronología de 200.000 años. Así que es una cronología muy antigua, que nos dice mucho de la evolución humana de los neandertales; esto sin dudas es muy importante”, comentan Zilio y Hammond.

Esta es la primera vez que se encuentran restos de la especie Stephanorhinus hemitoechus en la Cova de les Teixoneres y los únicos documentados actualmente en la península ibérica. De acuerdo a lo que señalan los especialistas, este animal empezó a ser abundante en los yacimientos de Europa hace 500.000 años y desapareció hace unos 20.000 años, con la llegada de los fríos intensos del Último Máximo Glacial. “En estratos más modernos ya teníamos restos de rinocerontes asociados a los campamentos de los neandertales”, explica Florent Rivals, profesor de investigación ICREA en el IPHES. “Pero se trata del rinoceronte lanudo (Coelodonta antiquitatis). La presencia del rinoceronte estepario en los estratos inferiores nos indica que entre hace 200.000 y 75.000 años se produjo una sucesión de cambios climáticos lo suficientemente acusados como para provocar la sustitución de animales relativamente templados por otras formas más adaptadas al frío”.

Aunque la investigación todavía es demasiado preliminar para extraer conclusiones exactas, el equipo de investigación se ha sorprendido el buen estado de conservación de los huesos, pese a que están recubiertos de concreciones que todavía no permiten observar su superficie con detalle. “Estamos convencidos de que, cuando los hayamos limpiado, podremos saber si los cadáveres fueron aprovechados por los neandertales o por los carnívoros de la zona, como las hienas, los osos de las cavernas o los lobos”, señalan.

Las excavaciones en las cuevas del Toll y de les Teixoneres son conocidas en el mundo de la paleontología y la paleoecología por haber sido refugio de numerosas especies; el trabajo del quipo de investigación comenzó el pasado 22 de junio y finalizarán el próximo 22 de julio y está formado mayoritariamente por miembros de la URV y del IPHES-CERCA, pero también participan investigadores de la UB, la UAB, la Universidad Complutense y la Universidad Autónoma de Madrid; la Academia China de Ciencias de Pekín; el CONICET; la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco, el IDEAus-CONICET, de Argentina, y el ICArEHB, de Portugal.