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Cómo la caza comercial cambió el mapa de los lobos marinos en Chubut
A través de un análisis interdisciplinario, especialistas del CENPAT compararon las poblaciones actuales de pinnípedos con registros de hace más de dos siglos e incluso de miles de años atrás.
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La costa norte del Golfo San Jorge es reconocida como un punto crítico de biodiversidad marina y un área de conservación prioritaria. Actualmente habitan la región tres especies de pinnípedos: el lobo marino de un pelo (Otaria flavescens), el lobo marino de dos pelos (Arctocephalus australis) y, en menor medida, el elefante marino del sur (Mirounga leonina). Sin embargo, a lo largo del tiempo, la distribución y abundancia de estos mamíferos en la zona fue variando por la acción de los humanos, sobre todo en lo que tiene que ver con la caza comercial de estos animales.
Ariadna Svoboda y Damián Vales, investigadores del Instituto de Diversidad y Evolución Austral (IDEAus-CONICET) y del Centro para el Estudio de los Sistemas Marinos (CESIMAR-CONICET), respectivamente, realizaron un análisis sobre la diferencia entre las poblaciones de pinnípedos mediante la identificación de restos óseos arqueológicos de entre 6.000 y 600 años de antigüedad junto con la revisión de fuentes históricas y datos poblacionales actuales.
“La idea surgió a partir de un trabajo interdisciplinario entre distintas áreas, como la arqueología y la ecología. Desde los registros arqueológicos, que corresponden a restos óseos de animales utilizados por sociedades de cazadores-recolectores, de la zona del Parque Interjurisdiccional Marino Costero Patagonia Austral (PIMCPA) observábamos un patrón en la presencia del lobo marino de dos pelos, que parecía ser más abundante que en la actualidad”, explica Ariadna Svoboda arqueóloga del IDEAus, quien agregó que “a partir de esa observación nos interesó entender cómo cambió la distribución y abundancia de los pinnípedos en la costa norte del Golfo San Jorge desde hace unos 3.000 años hasta la actualidad, y en lo posible evaluar cuáles podrían haber sido las causas de ese cambio”.
Antes y después
El trabajo de investigación se llevó adelante en el propio PIMCPA, donde conviven el lobo marino de un pelo, el lobo marino de dos pelos y el elefante marino del sur. Svoboda y Vales analizaron restos óseos de 11 conjuntos arqueológicos y lograron recuperar, al menos, 37 individuos identificados dentro del Orden de los pinnípedos.
Actualmente, los lobos marinos de un pelo son más abundantes que los de dos pelos. Sin embargo, los registros arqueológicos previos en otras zonas de la Patagonia ya indicaban cambios en esta relación, con una presencia histórica de elefantes marinos en regiones donde hoy no se encuentran. Según los trabajos realizados por Florencia Grandi, investigadora del CESIMAR-CONICET, en 2023 se censaron 73.160 otáridos en el PIMCPA, donde el lobo marino de un pelo representa más del 70%, mientras que los lobos de dos pelos se concentran en solo tres sitios: Isla Rasa, Arce y Cabo Dos Bahías. Sin embargo, en el pasado y según datos arqueológicos, los lobos de dos pelos tenían una abundancia mucho más balanceada o dominante en comparación con los de un pelo en casi todos los sitios analizados.
Explotación comercial
La mayoría de las fuentes históricas reunidas por los especialistas del CENPAT se relacionan con actividades de caza entre finales del siglo XVIII y principios del XX. Los registros indican la captura en los siglos XVIII y XIX de lobos de dos pelos en el sector oriental y en Bahía Melo, así como de lobos de un pelo en las islas Quintano, Tova y Rasa a comienzo del siglo XX. “Para entender mejor el desarrollo de esta actividad es necesario contar el contexto histórico en el que se dio. Durante los siglos XVIII y XIX las economías de Europa y Norteamérica se encontraban en expansión y existía una gran demanda por aceite de ballenas, focas y lobos marinos para iluminación de las ciudades y lubricación de máquinas, entre otros usos, y pieles de lobos marinos y nutrias para el negocio de la peletería”, explica Vales. Ante la drástica reducción de estos recursos en los mares del hemisferio norte, empresas inglesas, francesas y norteamericanas participaron en la caza de ballenas, lobos marinos y pingüinos en el área no regulada por el gobierno español del Virreinato del Río de la Plata. “De más está decir que el negocio de las pieles y el aceite impactó fuertemente sobre las poblaciones de lobos marinos. Tuvo que pasar un buen tiempo para que, mediante la prohibición de la caza y distintas medidas de protección para la conservación de estas especies, las poblaciones comenzaran a recuperarse en el área”, agrega el científico del CESIMAR.
La caza de adultos y crías de lobo de dos pelos en Bahía Melo sugiere la existencia de una colonia reproductiva en el siglo XIX que hoy ya no existe: “En el caso de nuestro estudio en la costa norte del golfo San Jorge, encontramos evidencias de que la abundancia relativa de lobos marinos de dos pelos pudo haber sido mayor a la de lobos marinos de un pelo en épocas previas a la caza comercial. Además, registramos la presencia de lobos marinos de dos pelos en periodos históricos y del Holoceno tardío en lugares donde actualmente son muy escasos o nulos. Los registros datan desde al menos 4.000 años atrás y sirven como línea de base en la conservación de los ecosistemas marinos”, cuenta Vales.
Conocer el pasado para diagramar el futuro
Esta investigación es valiosa, desde el punto de vista de la ecología, para ganar una perspectiva a largo plazo que ayude a comprender la ecología moderna de las especies que estuvieron sometidas a explotación. “Lo que sabemos hoy sobre el rol ecológico actual, la distribución y abundancia moderna de estas especies se encuentra distorsionado en un grado desconocido por las actividades humanas”, expresan los científicos del CENPAT. Debido a que las poblaciones de lobos marinos están creciendo, también resulta importante conocer la abundancia pasada para fijar metas realistas de recuperación de las especies en cuestión y prever cuales son los sectores costeros que pueden reocuparse. “Esta información es fundamental para aportar a la gestión y planificación actual de actividades humanas costeras, como el turismo, pesquerías e industrias. Desde el punto de vista de la arqueología, permite conocer mejor cuál era la disponibilidad de recursos con la que contaban los cazadores-recolectores en el área en los últimos 3.000 años”, finalizan.

